Después de unas largas semanas de estudio, he vuelto a descubrir lugares maravillosos. En este caso ha tocado poner rumbo al norte de Italia, más concretamente a Venecia, conocida como “la ciudad de los canales”. Y es que, sus canales y puentes (muy diferentes al “puente del diablo” de mi querida Segovia) crean una atmósfera tan peculiar que creo que su imagen se quedará grabada para siempre en mi memoria.

El canal más importante, el que todo turista conoce, es el Gran Canal. En él puedes tomar una góndola que te permitirá disfrutar aun más de la magia de la ciudad.

Además de sus canales, Venecia tiene una de las plazas más visitadas de Italia, la plaza de San Marcos donde se encuentran los edificios más emblemáticos de la ciudad: la Basílica de San Marcos y el Palacio Ducal.

Aunque mucho se habla de toda esta riqueza monumental y paisajística, pocos conocen el proceso de “musealización” que sufre la ciudad. Venecia es una de las ciudades más conocidas del mundo, pero la actividad turística ha provocado una crisis de población de gran importancia, pasando de 120.000 habitantes hace 40 años a menos de 60.000 a día de hoy.

Aunque Venecia y Segovia sean dos ciudades muy turísticas con un número de habitantes parecido, el conocido como Sindrome de Venecia está lejos de ser una realidad en nuestra ciudad. El casco histórico de Segovia, conocido también por su encanto, patrimonio e historia, se mantiene auténtico y vivo. Muchos edificios están restaurados, son de uso residencial y sus habitantes disponen de una amplia variedad de tiendas de alimentación, moda, complementos, salud, higiene… en convivencia con los comercios turísticos donde se venden souvenirs.

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Un buen ejemplo de esa sostenibilidad y equilibrio entre lo turístico y lo ciudadano es el mercado al aire libre que cada jueves se instala en la Plaza Mayor, donde segovianos y visitantes compran fruta y verdura fresca, dulces, ropa, y otros muchos productos.

 

Creo que es importante que las ciudades sigan vivas y, aunque evolucionen, conserven su alma. Probablemente una de las medidas más importantes para alcanzar este objetivo en Segovia fuera la prohibición del paso en coche bajo el Acueducto (de la que se cumplen 25 años) y la peatonalización de buena parte del casco histórico, aunque, curiosamente esa sea precisamente otra característica en común con Venecia, donde la gente se mueve con “vaporettos”, barcas o góndolas en sus canales (es muy curioso ver como hasta los repartidores distribuye los paquetes cada mañana con las barcas).

¿Como sería Segovia si no se hubiesen tomado estas medidas? ¿Alguien se lo imagina?

Arrivederci.

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