Hace unos días pude viajar a la ciudad conocida como la “perla del Adriatico”, Bari. Es la capital de la región de Apulia (en el “tacón de la bota” de Italia), y es sin duda una ciudad que ha sabido conjugar su pasado y presente.

La primera parada en la ciudad fue en la universidad, asentada en el palacio histórico en la plaza Umberto I.

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Más adelante, nos adentramos en el centro histórico de la ciudad, donde se concentraban las grandes tiendas de auténtica moda italiana.

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Muy cerca, en el paseo marítimo, pude disfrutar de un pequeño puerto e impresionantes vistas.

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Tras contemplar las vistas decidimos volver a adentrarnos en el casco histórico de la ciudad, lleno de calles estrechas de un trazado típico medieval.

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Recorriendo sus calles, llegamos a una plaza donde se encontraba el templo más famoso de Bari, la Basílica de San Nicolae. Construida en los siglos XI y XII cuenta con las reliquias de San Nicolás.

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A pocos metros de la  Basílica se encuentra la catedral de San Sabino. De construcción bizantina, cuenta con una preciosa torre, campanario y fachada (con tres entradas y un gran rosetón).

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Para finalizar la ruta turística, nos acercamos a ver otro monumento histórico de la ciudad el castillo Normando-Suevo, de origen bizantino. Es el monumento más antiguo de la ciudad y, a pesar de que ha sufrido numerosos cambios, se conserva su estructura.

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En el interior del castillo se pueden observar diferentes dependencias y exposiciones de diseño bizantino.

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Bari es una ciudad que posee un encanto desconocido para muchos turistas que quieren conocer Italia.

Merece la pena adentrarse por sus calles estrechas, pasear a orillas del mar, conocer sus monumentos religiosos e innumerables planes que puedes disfrutar en esta ciudad. Sin lugar a dudas, volveré.

Al descubrir ciudades como ésta percibo las sensaciones de los turistas que descubren por primera vez Segovia, donde las calles adoquinadas (cada una de ellas diferente pero todas con su encanto) te conducen a maravillosos monumentos y plazas dignos de contemplar.

Arrivederci

Marta.

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