Llegaste de repente, sin avisar.  Un cambio en la vida de una adolescente de 18 años. Todo era nuevo y extraño para mí, pero no te imaginas la ilusión con la que te empecé a conocer… Los paseos por el casco antiguo en invierno con frío, sol y música por tus calles me fueron conquistando poco a poco. Una música que gracias a tu acogida y tu apoyo a la cultura me dejaste compartir con la gente. Mis mejores recuerdos me los llevo actuando en la Plaza San Martín y en el Teatro Juan Bravo.

Tus calles llenas de ambiente, la cultura en cada rincón y tus paisajes nevados me hicieron recorrer cada una de tus calles y conocerte a fondo. Cuando veo las fotos que congelan mis mejores recuerdos de estos años me dan ganas de dejarlo todo y quedarme para que me mimes un invierno más. No sé cómo conseguiré dormir sin antes haber hecho una foto de tu skyline desde mi ventana compartiéndola en mis redes sociales para que todos te disfruten como lo hago yo.  Ya no consigo imaginarme pasear sin cuestas, sin adoquines y sin ese frío seco que te caracteriza, pero ambas sabemos que la belleza se encuentra en las imperfecciones.

Ahora te tengo que dejar, me han encargado que difunda tu belleza por Francia, aunque eso implique separarme de ti por un tiempo. Tranquila, volveré, pero solo cuando haya conseguido compartir con el resto del mundo tus encantos y la importancia de ser una ciudad Patrimonio Mundial.

Karen

 

 

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