Soy Karen Sánchez, estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas. Tengo veintiuna primaveras y siempre llevo una sonrisa en la cara.

Soy una especie de hombre-orquesta: canto, toco la guitarra, bailo, buceo, hago fotografías, pero lo que más me gusta es viajar, y no con un collage de una foto mía en un lugar paradisíaco como suelo hacer con Photoshop, me gusta moverme, correr, mojarme, descubrir nuevos olores, sabores y texturas.

No sé si etiquetarme como “vallisoletana”, ya que soy una pequeña macedonia de Valladolid, Murcia, Zamora y Francia. Me considero una persona abierta, extrovertida, con ganas de compartir con el mundo entero la belleza de mi ciudad universitaria (al tener una madre francesa, profesora y perteneciente al Club Unesco, he aprendido de primera mano lo que es el sentimiento de pertenencia a una ciudad declarada Patrimonio Mundial).

Llegué a Segovia con 18 años, con ganas de empezar la carrera pero sin conocer demasiado la ciudad. En estos tres años, me he dado cuenta de que Segovia tiene una oferta cultural muy rica. Profesores, alumnos y organismos públicos se unen para exprimirla  al máximo de muy diversas maneras. Por ejemplo, los alumnos suelen colaborar como voluntarios en Titirimundi y, a su vez, el Ayuntamiento permite que los alumnos utilicen algunas de sus instalaciones la semana del festival universitario Publicatessen. Esto en una ciudad grande no habría ocurrido.

Cuando necesitas desconectar, puedes pasear por la Alameda o la Hontanilla, y si quieres ver los mejores atardeceres de la ciudad sólo te tienes que sentar en un banco del Parque del Cementerio. Por no hablar de lo bien que nos cuidan a los universitarios con las tapas en “La Calle de los Bares”… ¡los profesores nos enseñan, los camareros nos alimentan, los amigos nos ayudan y Segovia nos acoge!

Creo que este proyecto es perfecto tanto para crear vínculos entre ciudades como para enseñar al mundo que no solo existen obras de arte en libros de historia o museos. En Segovia tenemos la suerte de poder verlas cada día a pie de calle.

Como estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas, creo que gracias a este proyecto puedo aprender a desenvolverme fuera de mi zona de confort. Un buen Relaciones Públicas o Director de Comunicación tiene que tener la capacidad de conquistar a su público con su retórica y conseguir contactar con la persona adecuada para conseguir sus objetivos, cueste lo que cueste. Por eso, creo que formar parte de esta experiencia puede ser un buen comienzo para dar el gran salto al ámbito laboral.

No sé dónde estaré en unos años, pero estoy segura de que continuaré buscando pequeños placeres para poder seguir viviendo una vida feliz y alegre, que intentaré contagiar a los demás.

 

Anuncios