Después de 5 meses yo creo que es el momento que veáis lo que es Segovia para mi.

La pequeña ciudad que se sitúa al norte de Madrid esconde sitios realmente increíbles, con más de 2000 años de historia y tres culturas dejaron su huellas en cada piedra.

Esconde las sonrisas de los niños cuando juegan en el parque o van cada lunes al colegio contándoles a sus padres o abuelos lo que quieren ser de mayor.

Mientras los rayos de sol, un poco tímidos, aparecen por los arcos del Acueducto haciendo brillar la calle principal, Fernández Ladreda.

Los primeros turistas aparecen con su mapa, e intentando averiguar cuál es la “Calle Real”, esa que les lleva hasta la Catedral.

Si, esa Catedral, que no es cualquiera, es la Dama de las Catedrales. Dentro esconde la piedra más pequeña de la Catedral, la casa del Campanero y, sin duda, la mejor vista desde su Torre… “Segovia a tus pies”, diría yo.

Porque Segovia ha sido ciudad de caballeros y defensores de la libertad, como Daoiz y Velarde, y si quieres llegar hasta el castillo, el Alcázar, una de esas dos calles tienes que elegir.

Llegarás al castillo y dentro escucharás las mejores leyendas y toda su historia. Pensarás en los sitios que no se pueden ver y dejarás volar tu imaginación pensando lo que tramaban los reyes, los príncipes y los sirvientes.

Y porque para mi,

Segovia es magia,

Segovia es arte,

Segovia es un lugar donde los sueños se hacen realidad,

Segovia es cada beso de despedida,

Segovia es cada viernes y sábado entre amigos en la Calle de los bares,

Es cada “Bueno majo” cuando te encuentras a alguien.

Segovia es cada niño, cada universitario, cada turista, cada padre, madre, abuelo o abuela.

Segovia somos todos los que la formamos.

Anuncios